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jueves, febrero 22, 2007

Por todas partes...



Por doquier, las voces de antaño. Aquí y allá, extendiéndome su mano, el destino. Degollándo el sentido...
Y amando, se sufre menos. Esperando el olvido, recordando el silencio. Así, exploto lo vivido.
Es que ya no interesa quedar bien contigo, ya mi objetivo se centra en conformarme conmigo. Y echar de menos la soledad, disfrutar las estrellas que aparecen y los soles que se esconden. Gaviotas que traen tiempos que perecen al alba, gorriones que se llevan dolores quebrantados por el paso de los días.
Por todas partes, bajo las piedras del jardín, sobre la mesa de mi cuarto... a través de mi ventana, aún puedo olerte, pues no se extingue la necesidad de ser amado porque hoy me encuentre solo.
A tí te escribo, amante, que escrutas el horizonte del cual se balancea una luna plateada... amante de sueños que se desvanecen embrujecidos por el idilio de tus ojos... silenciosa princesa de semblante serio, cuya encrucijada fue amar en silencio... en silencio... en silencio.
Y amando, sufro menos... porque siento como el corazón se abre para regalarte mi persona, que hasta hace un tiempo se perdía en la oscuridad de la noche, en tragos de sombrías palabras, en muertos recuerdos.
En todos lados te reflejas, mujer, cuya idea es representada por algo todavía no realizado. Mujer amada en silencio, porque todavía no te he encontrado...
Te abandono, abandono la idea que representas... pues todavía no debemos amarnos.
Abandono tus brazos, que todavía no he tocado, tu boca que aún no he besado, la piel que no he acariciado... tu alma, que no aún no he estrechado en un abrazo del corazón...
Y todo, sólo para que cuando llegue el día, pueda darte lo mejor de mi...
Por ahora, sólo te echo de menos.

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