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domingo, julio 27, 2008

Me dejo solo...


He terminado de buscar el mar, pero no lo encontré,
y ha llovido tanto estos días, que pensé sería fácil...

Vi como cambiaba de color el cielo, nubes blancas,
vi la caricia explorar tu cuerpo, dulce, esperando...

Y sonreí en medio de la contradicción, desorientado,
pensé que sería fácil hallarte, justo como en mis sueños...

Se escuchan las guitarras, acordes de la lluvia lejana,
resuenan y llaman la atención, transeúntes locos...

Terminé de hallarme en este silencioso mundo, agotado,
escapé del dolor, me encontré, pero me vuelvo a dejar sólo...

Sacha Grant.-

sábado, julio 26, 2008

Sin medidas...


Como Dios manda, al lado de las montañas,
la necesidad de respirar, mi aire puro, mi fe,
la belleza de una mirada, un color en el cielo,
como Dios lo manda, sin nada que perder...

Un poco solo en este mundo, extrañando,
escuchando los ruidos de un viejo corazón,
puedo componer melodías de los vientos,
y puedo morir también, querer entender.

Hay caminos tan extensos, de tanto frío,
en medio de la noche, expectativas sombrías,
hay sueños que han quedado rotos, sólos,
en una lucha de océanos, almas perdidas.

Y es curioso lo que calma, poder escribirte,
lo sublime de amarte, y todo, pase lo que pase,
es sincero, el sentimiento vivo, y quema,
es sincero, nada de este mundo es más fuerte.

Te amo sin restricciones, sin hallar niveles,
te amo sin consideración de factores externos,
te amo sin condiciones, en luz y oscuridad,
te amo con el alma, con el cuerpo, en silencio...

Sacha Grant.-

viernes, julio 25, 2008

Su palabra...


He cumplido un ciclo, en el círculo de la vida,
aprendí a silenciar los pensamientos, sin morir;
hablé con las estrellas, presentí el calor astral,
y el cielo de los años viejos, perfumó el hoy...

El lago de huesos crujientes, renació entre polvos,
para inundar los fantasmas, las marcas del dolor,
y comprendí que es tiempo, de buscar horizontes,
esperé hasta envejecer, pero estoy fuerte...

No encuentro todavía el sentido de amar,
la soledad es parte de mi alma, tanto como ella,
tanto tiempo, amando, sintiendo, extrañando,
la desilusión forjó mi alma, aprendí a vivir...

El sueño del hoy, sigue vigente, pues he crecido,
a veces vuelvo sobre la palabra y renazco allí,
y puedo caer al vacío, miles de metros en descenso,
para encontrar en la profundidad, el descanso...

A veces simplemente, sonrío en medio de la tristeza,
y me encuentro dormido, y sueño cosas lindas,
la intriga de un futuro, el pasar de largos años,
encuentro paz en su alma, su palabra me hace fuerte...

Sacha Grant.-

jueves, julio 24, 2008

El devenir...


Hay ojos que ven, todo lo que hay en este mundo,

y palabras, para decir lo que muchos no dicen,

hay silencios que se callan, sólo para no lastimar,

besos ardientes, luces oscuras, que has de buscar.

He caminado, ciego, perfumado por aires violentos,

amanecido, en noches acostumbradas, ebrio de dolor,

siento haber percibido con los años, señales oscuras,
pero he salido, y aunque lastimado, hoy te observo.

La visión que tengo de tu vida, no te puedo juzgar,

pues en algún punto admito que te quiero mucho,
y he de extrañarte, cuando los muros se levanten,
cuando estemos separados por siempre, hasta el fin.

Yo tengo ojos para ver todo, ya lo he visto todo,
vengo de donde los cielos bajan hasta la costa del mar,

he visto tu mirada reflejada en espejos lejanos,

he visto tu tristeza en los pájaros, es tu respirar.


Hubo un momento en toda la eternidad, sublime,

un segundo en que te amé total y deliberadamente,

en este mundo de ciegos y pacatos sentimientos,

no me importa el devenir, y siento que no me equivoco.

Sacha Grant.-

Cosas...


Hoy soy como el silencio, y estoy recostado, sereno, apaciguado e imperfecto.
De raíz extraigo el pensamiento, descerebrando las formas, todo lo complejo.

Y es cuando se unen la derrota, con todo lo hablando, con todo lo que ha muerto.

Esta mañana se unió una palabra, con la desdicha de tenerte, y sentirme incompleto.

Hubo un desorden una vez, en aquéllos sentimientos que hoy renacen muertos.
Hubo millones de palabras, dichas, que fueron enterradas en el crudo invierno.

Hubo un beso tuyo, que venenoso se plasmó en mi boca y nunca se borró.

Hubo una caricia de tus pestañas, en mis ojos, hubo un momento, todo renació.


Sacha Grant.-