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jueves, septiembre 29, 2011

¿Estás ahí?


Eres como el carmín, plácida mujer que se encamina,
entre tulipanes crecidos, y una luna grande perdida,
dulce como el barniz que la feroces abejas transportan,
aguijones empedernidos, lloviznas graves azotan...

Y se agranda la noche que entrecruza el cielo partido,
azabaches murciélagos que conspiran encendidos,
rosas del oeste pintaron tu cuerpo en el firmamento,
los sueños se esfumaron, quietos; un nube de lino...

En un jarrón guardé las lágrimas de mis ojos vencidos,
en la cama caliente, guardo los perfumes de las noches,
enroscado en el techo, hacia un infinito de soledad,
hacia lo que creía que sería, esperanzas, derroches...

Amar, sin límites como alguien mencionó entre fuegos,
cruzados que señalaron senderos de silencio y paz,
belleza que sólo lo real puede deparar y compartir,
mañana de segundos templados en la ciudad...

Temblor, terremoto de señales que naufragaron,
avalancha de pensamientos que han sucumbido,
a la pregunta de que haré, o donde estarás o qué...
todo muerto, inerte yace sin salida, listo para renacer...

Vida de los cielos, de la lluvia, la tierra y la montaña,
escabrosa vista, rostros que se esfuman en el hoy,
caminas como entrecortada, en pause, eres como yo,
rosa de día, veneno del amor, amas vivir, amas amar.

Perfecta señal de un día rengo, una noche demás,
luna de planetas acostumbrados, y un sol herrumbrado,
amante de los astros, de ayer, del tiempo encarnizado,
de la llave para tus puertas, de un silencio ilimitado...

El canto fino, de la llama eterna, de un grillo enamorado,
que busca lo que durante toda su vida no ha encontrado,
eterna limpieza, de su alma, de su corazón encallado,
de la vida encasillada, formas de amar, y ser amado...

Quién tendrá la respuesta, a tanto dilema encorsetado?
O la pata de mi silla, para ya no estar encorvado?
el remedio a la enfermedad de la ausencia de tu alma?
al amor que se burla de mi, a ti que te has marchado?

Preguntas que corresponden a respuestas simples,
inalterado orden, de funciones humanas encriptadas,
palabras en juego, duro, cruel como todo lo escapado,
senderos que caminar, ahora que no podemos evitarlos...

Plantaré, sembraré semillas de grandes mentiras,
en mi jardín de álamos, de montes acanalados,
veremos crecer la ausencia, el dolor y los secretos,
veremos nacer el sentimiento, hoy marchitado...

Ven aquí, siente el dolor que se traspone al cuerpo y sale,
toca el corazón, siente el ardor del fuego de tus ojos,
héroe o heroína, capacidad de no sentir lo inevitable,
corazón de amante, de bestia, de un blanco elefante...

Serás lo que debas ser, hoy, aquí y ahora, y mañana,
al borde te veo, semblante dorado de años pasados,
caricia suspicaz, de tiempos rotos en la certidumbre,
sonrisa de tiempo pasado, en nuestra mansedumbre...

Bebida espirituosa, que calmas la ansiedad de trasponer,
ambiente, oscuridad, soledad en medio de la tormenta,
eres lo que revienta los estándares y me impulsas lejos,
eres lo que ordena mis estímulos, por negros que sean...

Etapa de crecimiento, de simpleza en toda esta maraña,
una mañana, mi color favorito, el mensaje que tranquiliza,
una escapatoria entre lo vivo y lo muerto, significas,
el cordón umbilical entre lo que vivo, lo que permitas.

Entonces me parapeto, entre los planos de la vida,
buscando un dato que valga la pena, un cobijo en el alba,
colgado de los árboles de la eternidad me contemplo,
y todo desaparece, todo es completo y desperfecto...

Amante de la vida, de lo que me traerá el mañana,
simpleza para sufrir y reír en medio de un caos inmenso,
dificultad absoluta, pérdida, ganancia y avance,
he perdido el sentido, la humildad y la raíz...

Eres como una clave difícil, un señuelo desamparado,
que sólo tiene éxito para escapar y burlar el intento,
sólo, encaprichado, en este mundo persigo el guiño,
todo, poco o nada, verde visión de todo lo que siento...

Mi interrogante... ¿Estás ahí?

Sacha Grant.

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