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sábado, abril 26, 2008

Desde ese momento...


te desprendiste una vez, de las aguas,
imitaste todo aquéllo que pudo hacer que te quiera,
y amanecí amándote, sin condiciones;

y como todo lo que se desprende de ti, o tu alma,
es puro, aunque a veces demasiado, que da miedo,
entorpecí cualquier sentimiento por años;

lleno de tu vida, reprendí a las estrellas,
que consteladas en la noche se enfurecieron,
nació entonces, un sueño inabarcable, tu amor;

como todo lo que se unió a mi vida en ese momento,
como todo lo que pudo hacer que te quiera,
como todo lo que hoy hace que te eche de menos;

y se diluyó en el manto de la noche, aquél sueño,
un sentido me permitió encontrarte en soledad,
llorabas, y llorabas más, mirabas con los ojos cerrados;

y me gustó tu pretenciosa visión sobre el mundo,
sedujiste aquélla energía misteriosa, aceptable,
y continuaste llorando, nunca entendí por qué...

sin embargo me gustó tu forma de soñar despierta,
de hacerme reír en las tristezas, y de encontrar el sentido,
el llanto comenzó a cesar, pero leve continuaba;

le has agregado belleza al cuadro de mi vida,
en repetidas ocasiones te quise más de la cuenta,
pero entonces no sirvió, el ocaso dominó a la razón;

quizá por eso te quiero, no lo he pensado pero quizá te ame,
de hecho la luz de la mañana ha llegado hasta mi cama y sólo,
en soledad auguré un final catastrófico para la jornada;

es que de aquél tiempo, ha vuelto el olor a melancolía,
cuando te aparecías envuelta en ropajes distintos,
de los que hoy te cubren, los perfumes han desaparecido;

hoy eres soledad pura, en días que han de morir,
vaticiné la locura de las gaviotas, en puertos acostumbrados,
pronostiqué peor tiempo para aquélla tormenta que me quiere poner de malas;

hoy soy una especie de animal, que pretende aprender,
a hablar con tus silencios, a sentir con tu negación,
no soy una sombra, soy real como cada uno de tus besos;

aquélla vez te desprendiste de las lluvias, y no quedó otra opción,
te amé, con profundísimo amor, sinceramente,
sólo quedaba conocerte, pues ya te amaba...

Sacha Grant.-

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