Follow by Email

sábado, abril 26, 2008

Antes de partir (The Bucket List Critic).-


"Inclusive ahora, creo que no entiendo como se vive una vida". Una de las frases más repetidas y llenas de sentido en este film que tiene como figuras estelares a dos gigantes de la actuación como Jack Nicholson y Morgan Freeman.
Creo que pocas películas pueden dejar una enseñanza semejante. Vivir, ¿Vivir por qué? ¿Vivir para quién? ¿Para qué estoy en la tierra?

A lo largo de la trama vemos la transformación de Nicholson encarnado en el pellejo de Edward Cole, un frívolo dueño de una cadena de hospitales, casado y divorciado cuatro veces, con una fortuna incalculable y que de la noche a la mañana se entera de que tiene un cáncer terminal. En el hospital donde lo internan -su propio hospital- conoce a su compañero de cuarto, Carter Chambers, un mecánico enamorado de Dios, marido y padre ejemplar, interpretado por Morgan Freeman, que a manera de ángel de la guarda de Cole, marca el poco camino que les queda por recorrer a ambos.

Se me vienen varias ideas a la cabeza y es complicado entender como una película puede provocar escalofríos, piel de gallinas, en fin, lágrimas de emoción. Es notable, como una simple película puede hacer que tomemos conciencia de lo importante que es "vivir".

"Cuando Cole se enteró de que iba a morir pronto, vivió esos últimos seis meses, mucho más de lo que vivieron muchas personas en toda su vida", Freeman dixit. Uno de los pasajes más importantes de la película, es cuando Chambers y Cole están sentados sobre una de las grandes pirámides de Egipto y Cole cuenta su historia -para los que no la vieron, no revelaré-. Es en ese preciso momento, donde Chambers se propone cambiar la vida de Cole, aún sabiendo que él mismo, en poco tiempo moriría. Chambers era un hombre feliz y lo único que le quedaba por hacer, era lograr que Cole también conociera la felicidad.

La enseñanza, encontrar el sentido a estar vivo. Pocas veces podemos ser felices con lo más simple que es amar y sentirnos amados. Ser felices y hacer felices a los que nos rodean, esa es la tarea o debería ser la tarea del hombre. El desprendimiento de sí mismo en pos de la felicidad de los demás, es lo que Freeman nos deja como legado en este film.

Cada vida es un mundo y -gracias a Dios- muy distinta a las demás. Yo tampoco entiendo como se vive una vida, supongo que debe trabajarse en ello día a día, gastándola, riendo, cantando, corriendo y gritando. Creo que lo peor que puedo hacer es ser egoísta y mezquinar mi vida, quedarme cómodo creyendo que estoy salvado.

Gracias a Chambers, Cole aprendió a ser feliz los últimos seis meses de su vida. Chambers también me enseñó que hay cosas más importantes que pretender ser rico o exitoso. Chambers cumplió su tarea.

Sacha Grant.-

No hay comentarios.: